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El Rolls-Royce Cullinan personalizado por Mansory fue adquirido por la cifra de 15 millones de dólares.


En Dubai, donde reside la élite, se concretó la venta de este distintivo Rolls-Royce Cullinan por una "modesta" suma de 15 millones de dólares, consolidándose así como el automóvil más caro jamás vendido en ese emirato.


Ahora bien, sabemos que hemos visto otros Rolls-Royce, así como modelos exclusivos modificados por tuners o de edición limitada, que han rozado esta cifra. Entonces, ¿qué hace tan especial a este Cullinan preparado por el reconocido especialista, Mansory?


Denominado "Mansory Linea D'Oro", este kit exclusivo para el Rolls-Royce Cullinan no solo destaca por la calidad de sus componentes, sino que el cliente también paga por los acabados excepcionales que ofrece.


Como suele suceder en el mundo del tuning, la apreciación del diseño es subjetiva y depende del presupuesto disponible. Puede que la combinación de fibra de carbono con detalles dorados no sea del gusto de todos, pero es innegable la calidad del trabajo realizado. En este caso, la ejecución es extraordinaria y refleja claramente el estilo lujoso característico de Dubai.



Para hacer más llevadero el exceso de dorado, Mansory optó por una estrategia de pintura exterior que consiste en un efecto bitono azul turquesa en la parte delantera, combinado con un negro satinado en la parte trasera. Lo interesante aquí es el hábil difuminado entre ambos colores, especialmente destacado en la zona central del Cullinan.


Este laborioso trabajo se corona con el distintivo emblema 'Linea D'Oro'. El capó presenta un acabado marmoleado, una característica distintiva de Mansory. Incluso los anagramas forman parte integral del kit de personalización.


La Spirit of Ecstasy (emblema principal frontal) no pasa desapercibida, ya que cuenta con iluminación y un tono turquesa que agrega un toque llamativo. La parrilla, por su parte, exhibe biseles que combinan ambos tonos y una iluminación en cascada que completa el conjunto visual.


Como toque final, se incorporan enormes rines negros que aportan el acabado perfecto a esta obra de arte automotriz.



El interior podría considerarse como la vitrina de Mansory, exhibiendo una variedad de acabados que capturan la atención. La tapicería en tono turquesa adorna los asientos, tapas de puertas y el volante. Los estribos interiores reflejan el distintivo acabado marmoleado, mientras que la fibra de carbono actúa como el elemento maestro, destacando especialmente en la placa que designa a este Rolls-Royce Cullinan costoso y llamativo.

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