La firma japonesa se encuentra desarrollando la siguiente entrega de la Mazda CX-3
- Gabriel Morales

- hace 16 horas
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A pesar de las constantes especulaciones que sugerían el fin de su ciclo de producción, Mazda ha oficializado el desarrollo de una nueva generación para la CX-3. Este relevo generacional se desvelará el próximo año bajo la etiqueta de modelo 2028, con la encomienda de sustituir al producto original que debutó en el Salón de Los Ángeles 2014 y que hoy en día se ensambla en territorio nacional.

Durante un largo periodo, este crossover subcompacto se consolidó como uno de los pilares comerciales de la firma nipona a nivel global. No obstante, la introducción de la CX-30 a principios de esta década disminuyó parte de su protagonismo, provocando el cese de su comercialización en el mercado estadounidense hacia 2021.
Por el contrario, en la República Mexicana el vehículo conserva un sólido índice de aceptación. Este factor impulsó a Mazda de México a trasladar su manufactura a las instalaciones de Salamanca, Guanajuato, complejo donde también se construye el Mazda 2, modelo con el cual comparte arquitectura estructural y diversos componentes mecánicos.

La ratificación del proyecto se dio a conocer en el reporte de resultados financieros de la corporación, donde se detalla la planeación de un nuevo utilitario de acceso a la gama. Considerando que la CX-3 actual continúa activa en las líneas de montaje de México y Tailandia, las directrices apuntan claramente a una segunda entrega que arribará prácticamente 14 años después del debut de su predecesora.
En el tintero quedan las interrogantes sobre el desarrollo de una nueva plataforma técnica para este vehículo (lo que anticiparía de igual forma un relevo para el Mazda 2), una evolución indispensable para albergar configuraciones electrificadas o sistemas híbridos, los cuales demandan áreas específicas para el cableado y los paquetes de baterías.

Como antecedente, la marca exhibió el prototipo Mazda Vision X-Compact en el Salón de Tokio del año pasado. Este hatchback conceptual fue interpretado por los analistas como el preámbulo de la nueva ofensiva de la firma japonesa en sus segmentos de entrada.
Al respecto, Kaisei Takahashi, diseñador responsable del habitáculo de dicho concepto, comentó que concibió el interior bajo la premisa de una bicicleta: un objeto ligero, sencillo y accesible para traslados cotidianos, semejante a un compañero cercano. Esta filosofía de simplicidad y proximidad es un enfoque que muy probablemente se transferirá a la identidad de la futura CX-3.




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