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Nissan Frontier V6 PRO-4X, al volante de una pick-up apta para cualquier aventura



Si las pick-ups de Nissan fueran una marca independiente, sus ventas la colocarían como la 7ª marca más vendida de México. Así de importante es la categoría para Nissan. La Frontier V6 PRO-4X estrena generación y se transforma en un modelo de doble propósito e intenciones ambiciosas. ¿Es tan pro como su nombre lo presume?


La nueva Frontier V6 no tiene nada que ver con la Frontier que conocimos el año pasado —derivada de NP300. Plataforma, motor, tamaño, refinamiento, precio, interiores... y prácticamente todo es distinto. Este modelo de seis cilindros compite contra Tacoma o Colorado y, según Nissan, incluso quiere tirar pedradas a F-150 y Silverado.


El primer paso para conquistar clientes de una categoría superior es el diseño. La Frontier V6 PRO-4X se ve más grande de lo que en realidad es. Las líneas son toscas, cuadradas e imponentes, con algunos detalles naranjas en contraste y una paleta de colores que incluye tonos muy "todoterreno", como el arena y el gris.



Esta nueva generación llega 17 años después del lanzamiento del modelo anterior. Sorpresivamente, la plataforma no es completamente nueva, pero casi. Nissan conservó únicamente la base, pero reforzó y rediseño casi cada aspecto con el fin de aumentar la rigidez, incrementar la seguridad y mejorar la calidad de marcha.


No es saltona como suelen ser las pick-ups de esta categoría, y la calidad de marcha a ratos se podía comparar con la de un SUV. La dirección es algo pesada, aunque es lógico al tratarse de una pick-up de este calibre.


En carretera la marcha se siente aún más refinada, sin ruido excesivo de motor ni vibraciones en volante, asientos o pedales. Se puede ir a 110 km/h sin tener que levantar la voz para hablar con quien va sentado a lado de ti.


A ritmo de autopista transmite confianza. Pese al tipo de chasis y lo suave de la suspensión, la Frontier no lanchea en exceso ni sufre al pasar por pequeños saltos de carretera —como uniones de puentes—. Claramente no es un deportivo, pero el comportamiento es satisfactorio dentro de los parámetros de una pick-up.


Luego está el motor V6, el más potente de la categoría, con 310 hp y 281 lb-pie. Emplea una transmisión automática de nueve velocidades y un sistema de tracción integral conectable. Su respuesta es buena, quizá no al nivel de un V8, pero mejor de lo que se esperaría para un V6 en un vehículo de esta talla. Así es como Nissan quiere convencer a los clientes de una F-150 o una Silverado base: con un motor que quizá pierde una rayita en cuanto a desempeño, pero gana dos en rendimiento de combustible.


El precio de 978,900 pesos indudablemente crea la pregunta de si vale o no la pena. La respuesta es depende. No es una pick-up utilitaria, sino una de uso personal, donde tiene sentido contar con asientos cómodos y toda una suite de asistencias de manejo, que justifican el "sobreprecio" comparado con, por ejemplo, una Tacoma, que es alrededor de 100,000 pesos más barata. Quizá sus capacidades todoterreno sean equiparables, pero Frontier V6 lleva la delantera en amenidades, asistencias y acabados.


Al final, la Frontier no viene a ser una superventas —esa es la tarea de NP300— sino una opción para quienes buscan una pick-up de uso personal, en el punto medio entre aumentar el refinamiento de las clásicas pick-ups de una tonelada, sin dar el salto hacia una V8.

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